Todavía

Todavía

Todavía no. Todavía queda tarea antes de que los socialistas podamos dar por cerrada la crisis que explotó hace diez años. No nos resultan suficientes los balances macroeconómicos de Bruselas. No nos resultan suficientes los cumplimientos de déficit. No nos resultan suficientes los datos sobre la recaudación fiscal en Euskadi. No nos resultan suficientes las estadísticas que nos sitúan a la cabeza de la renta media de España. Todavía nos queda atajar la brecha salarial entre hombre y mujeres, todavía nos queda recuperar los salarios. La crisis la superaremos cuando a la recuperación económica le acompañe la recuperación social de quienes han quedado atrás. Y ése es el esfuerzo en el que estamos, esos son los retos que deberemos mirar de frente en el curso que va a comenzar.

Porque en estos primeros meses de legislatura hemos sembrado un camino: el del acuerdo para poner medidas que nos permitan afrontar este enorme desafío, que es el de la lucha contra la desigualdad. Hemos puesto remedios para el día a día. Hemos facilitado que miles de personas puedan pagar sus facturas de medicamentos, a pesar del Gobierno del PP. Hemos facilitado que en centenares de hogares puedan atender sus facturas energéticas. Hemos facilitado que centenares de familias accedan a su derecho a disponer de una vivienda. Hemos facilitado la recuperación del empleo. Hemos garantizado que nadie que cumpla los requisitos se quede sin la RGI. Lo que nos toca conseguir es que las personas no necesiten las ayudas porque dispongan de ingresos suficientes para atender sus necesidades básicas: las de la vivienda, las de las facturas energéticas, las de sus medicinas…

De esta forma queremos abordar una de las cuestiones que queremos que centre nuestros esfuerzos en los próximos meses: la de la reforma de nuestro sistema de protección social, para que nadie que lo necesite se quede sin ayuda, nadie que no lo necesite se quede con dinero que no le corresponde y, sobre todo, cada vez haya menos gente que lo necesite. Desde esa visión amplia es como debemos afrontar las propuestas que se han planteado desde el Gobierno, y donde los socialistas hemos querido poner el foco en dos cuestiones: llegar a las nuevas realidades convivenciales que no están contempladas en la actual ley, a esos abuelos y abuelas que se hacen cargo de sus nietos, a las personas que se divorcian y deben iniciar una nueva vida, a los jóvenes que se quieren emancipar y comparten pisos para poder atender los gastos…

Pero también queremos encontrar los instrumentos que permitan a los perceptores salir de esa dependencia. Porque los socialistas no queremos el debate del reparto de las sobras, o el de la subasta de ayudas. No aceptamos que el debate pueda ser el de la exclusión, enfrentando a unos colectivos necesitados con otros igualmente necesitados. Pero tampoco creemos que deba focalizarse en las cuantías. Cada euro es oro para alguien que lo necesita. Y no sé si alguien está en disposición de determinar en abstracto esa cantidad. De hecho, en el sistema más parecido al nuestro, como es el aprobado en Navarra hace menos de un año, esas cuantías quedan por detrás de lo que aquí se plantea.

A los socialistas nos parece que el foco debe estar en garantizar recursos suficientes, y el objetivo no es que cada vez llegue a más gente, sino que cada vez menos gente necesite RGI. Por eso nos parecen muy importantes los refuerzos que se plantean de las políticas de inserción laboral, la colaboración con los servicios sociales, los estímulos al empleo que se han recogido en la propuesta del Gobierno vasco. Eso es lo que debe permitir que muchos perceptores salgan del bucle que les condena ahora a las ayudas, y les condenará cuando se jubilen. Eso exige abrir la mente.

El debate sobre la subida salarial que se reclama tiene que ver con la RGI, porque son miles los trabajadores y trabajadoras con ingresos inferiores a la propia renta de garantía que necesitan completar sus ingresos con estas ayudas, derivado de una precariedad, en algunos casos en fraude de ley que ya estamos combatiendo con un plan específico desde el Departamento de Trabajo. El debate sobre la conciliación de la vida laboral con la atención a menores y dependientes tiene mucho que ver con la RGI, porque hoy son mayoritariamente las mujeres quienes se ocupan de esas tareas y se condenan a la precarización laboral.
El debate sobre la nueva Ley de FP que hemos propuesto desde el PSE-EE junto al PNV tiene mucho que ver con la RGI, porque la falta de cualificación condena a miles de personas a la cronificación en las ayudas. El debate sobre la vivienda tiene mucho que ver con la RGI porque, aunque la ley en vigor extiende ese derecho a personas de ingresos limitados que no reciban ayudas, si el PP levantara el veto sobre la intervención en las viviendas vacías permitiría garantizar el acceso a esa vivienda antes que a la prestación complementaria. El debate de la RGI tiene que ver con la garantía de ingresos (una fiscalidad justa y una lucha contra el fraude cada día más eficaz) para financiar los servicios públicos y el impulso de la actividad económica, frente a las bajas temerarias que plantea el PP con absoluta despreocupación sobre cómo afecta al derecho a la salud o la educación.

Todas estas cosas deberán formar parte de ese debate en el que hemos querido allanar la vía del acuerdo a aquellos grupos parlamentarios que en el último Pleno de junio compartieron con nosotros una idea central: que queremos fortalecer y garantizar nuestro modelo de protección, que es incuestionable y que se ha demostrado como una de las mejores inversiones hechas en Euskadi para hacer un país cohesionado. Ha sido una de las mejores formas en las que hemos hecho uso de nuestro autogobierno, de nuestras competencias, y ha sido posible sólo desde el consenso y desde una vocación social, que es la vía que los socialistas defendemos con intensidad. Porque estuvimos en todas las decisiones que permitieron en 1989 el primer plan de lucha contra la pobreza, en la Ley de Ingreso Mínimo de Inserción del 90, en la Ley de la RGI de 2008, en su modificación de 2011 y estaremos en la que viene. Todas esas normas han sido buenas, han mejorado las anteriores y la que venga deberá hacerlo también. No queremos demorarla, hay muchos hogares que esperan respuestas.

Mientras el PP sigue empeñado en restar, EHBildu y Elkarrekin Podemos han dicho que quieren sumar. A esos grupos extendemos la mano del acuerdo, empeñados en debatir fórmulas que garanticen el derecho de las personas a una vida digna. Y creemos que un empleo decente con un sueldo decente es la base para que los hombres y mujeres puedan desarrollar una vida en libertad, sin necesidad de llamar a puertas para pedir ayudas. Todavía no hemos alcanzado ese momento, y por eso necesitamos que la RGI siga alcanzando a quienes no han sorteado aún el bache de esta larga crisis. Para superarlo y ofrecerles oportunidades para vivir con un salario digno y con la pensión ganada tras años de trabajo. La recuperación todavía no es suficiente porque a mucha gente le falta lo suficiente.

Ezkertoki

Ezkertoki

“Si algo demuestra la situación política actual en el conjunto de España y en Euskadi es la necesidad imperiosa de impulsar acuerdos entre distintas tradiciones políticas, identidades y sentimientos de pertenencia”. El pasado agosto nuestro Secretario de Organización, Miguel Ángel Morales, resumía así el proyecto que proponíamos en las elecciones para esta legislatura. Un proyecto bajo una idea: Juntos/Batera. Lo decía desde la convicción democrática que siempre ha movido a la izquierda vasca liderada por el socialismo al servicio de los ciudadanos y ciudadanas de este país. Desde el lugar de la izquierda que ha sido más útil a la ciudadanía. Sin complejos por reconocerse como izquierda. Sin complejos para acordar en beneficio de todos. Un año después, esa apuesta va calando todas las actuaciones institucionales, todos los discursos, también los de nuestros rivales políticos, en las de los responsables del Gobierno Vasco, del que formamos parte. Y se traduce en políticas que no sólo resuelven el día a día de la gente, sino en propuestas estratégicas para avanzar en la construcción social de Euskadi. Ahora el PSE-EE va a renovar su proyecto marco con la idea clara de fortalecer la casa común de la izquierda, con la certeza de que cuanto más unamos los esfuerzos progresistas mejor será el futuro del país.

Al empezar el verano, un líder político poco reconocido por sus veleidades izquierdistas presumía de que Euskadi estaba a la cabeza de las regiones socialdemócratas de Europa. Le doy la razón. Pero no explicó por qué. Lo haré yo: porque un día, todos los días, estuvimos los socialistas, en el Gobierno y en la oposición, haciendo Osakidetza, haciendo educación pública, haciendo protección social, haciendo derecho a la vivienda. Haciendo con otros, sí, pero sin nosotros no se habría hecho. Aún tenemos reciente el arduo camino de fraguar consensos para garantizar que los ciudadanos puedan disponer de un techo bajo el que vivir, o el que trabajamos para compensar el repago farmacéutico, o para lograr que a nadie le corten el suministro de luz o calefacción. Son algunas de las actuaciones más recientes en las que vemos que nuestro esfuerzo ha merecido la pena para miles de personas y que se han instalado como consensos ya incuestionables a los que sólo el PP no se ha enganchado. (más…)

Turismo y falta de raccord

Turismo y falta de raccord

A veces pasa. Incluso a menudo. En un plano se ve un fondo de sol radiante y en el siguiente llueve a raudales. En uno se está agotando la bebida y en el siguiente se ve el vaso lleno de nuevo. Ahora el pelo está recogido y, en unos segundos, la coleta está suelta. Pasa, sobre todo, en las malas películas. La falta de raccord les resta credibilidad, aunque sirven para pasar una tarde tonta en el sofá. Este verano estamos asistiendo a una de esas malas películas que entretienen el estío, a una falta de coherencia y continuidad protagonizada por la izquierda abertzale. Ahí quedaría si no fuera porque ese afán de llenar espacios mediáticos nos generará dudas sobre su intencionalidad última.

“A día de hoy el turismo no es percibido como una amenaza por la mayoría de la sociedad, ni se tiene la conciencia de que exista un exceso de turismo en este país. Y eso es así básicamente porque no existe”. Esto lo decía el portavoz de EH-Bildu en el último Pleno de este curso político, el 29 de junio Y creo que tiene razón. Por eso los socialistas mejoramos sustancialmente (así se nos reconoció) una propuesta que nos planteó y que fue respaldada por unanimidad. Una propuesta que pretende tapar agujeros que quedaron por desarrollar en la Ley de Turismo que la propia EH-Bildu respaldó hace exactamente un año. Una ley que estamos mejorando en su desarrollo desde el Departamento que dirige el consejero Alfredo Retortillo, que ha dado un impulso decisivo para sacar a la luz más de 1.500 viviendas que se utilizan con fines turísticos, y que hacemos en colaboración con los ayuntamientos, porque, como decía el representante parlamentario de la izquierda abertzale, “no es un problema el turismo en el conjunto del país, es una actividad económica complementaria y al alza, pero sí pueden haber zonas en las que hay que estar especialmente atentos a que no se convierta en un problema”.

Nadie puede creer que lo que hace cinco semanas no era un problema lo sea hoy con la virulencia con la que nos la presenta el partido de este portavoz abertzale. “Los especuladores están poniendo en práctica una salvaje estrategia para comprar cuantas más propiedades inmobiliarias mejor”, nos dicen. Hay un riesgo, sí. Y un camino para evitarlo, hasta hace un mes respaldado por todos los partidos. Pero algunos parece que sienten en su nuca el aliento de quienes no se sientan en sus escaños, y de quienes parecen no compartir las decisiones institucionales. Hay algo ajeno al turismo, ajeno a las 100.000 personas que tienen ahí un trabajo, ajeno al potencial estratégico de esta industria, que hemos recuperado gracias a habernos librado de la sombra del terror y gracias a la apuesta decidida de las empresas del sector.

Son razones ajenas. El alcalde de Pamplona y el Gobierno navarro presumen con razón del inmenso atractivo que tienen los sanfermines, que multiplican por siete la población en apenas nueve días. El que fuera efímero alcalde donostiarra presumía de batir records de visitantes, a pesar de que durante su mandato proliferaron los pisos turísticos que empezaron a tomar asiento en el centro de la ciudad sin que se le conociera ningún plan de gestión. Sólo allí donde no gobiernan recuperan el “que se vayan”. No sé si idean una edición de “Operación Turista”, un casting sobre los que pueden ser admitidos o no. Que expidan carnés de buen turista, como un día quisieron expedir carnés de buen vasco. Pero los expertos en ahuyentar deberían tener claro que otros estaremos, como estuvimos en el pasado por razones trágicas, trabajando para conseguir lo que la mayoría queremos: que vengan, que nos conozcan, que sepan lo que les podemos ofrecer, que se queden más tiempo, que repitan. No para convertirnos en tierra de servicios, sino para consolidar una industria que nos hace crecer.

Y como las razones son ajenas al turismo, no estamos ante un debate necesario, ya abierto, ya analizado y ya en fase de resolución. Supongo que los titulares de estos días sonarán como extraños ecos a muchos de nuestros conciudadanos que agotan estos días la prensa vasca en los kioscos de las costas levantinas o gaditanas, o invaden el Pirineo en otro formato de turismo más activo pero que tampoco está exento de los riesgos de masificación. Ésa no es la cuestión. Lo que ocurre es que a la izquierda abertzale le siguen dando vértigo las instituciones. Una decisión en la que participan, una decisión que se les cuestiona desde dentro. Sí, EH-Bildu es corresponsable en la falta de decisiones previas sobre la expansión del turismo, es corresponsable de la Ley vigente, es corresponsable de su desarrollo. Lo que les pasa es que parecen arrepentirse, porque a algunos de los que no se sientan en sus escaños no parece gustarles lo que hacen sus representantes.

Luego está el mantra perfecto, el comodín de los pactos. Acusan a otros de haber establecido alianzas inamovibles que sólo existen en sus argumentarios y que desmienten los diarios de sesiones. Porque insisto: la Ley de Turismo la respaldaron ellos, y su desarrollo la acaban de respaldar en el Parlamento, y por unanimidad. Porque los socialistas sí queremos que todo el arco parlamentario se implique en las decisiones que debamos tomar y así lo estamos haciendo, con ellos también. No tenemos miedo al acuerdo. Lo defendemos, y la izquierda abertzale lo sabe bien.

El turismo es una excusa, como lo es este revival veraniego en torno a los presos de ETA, a pesar de que estos hayan tenido que aceptar la legalidad que algunos les forzaron a rechazar, condenando sus posibilidades de reinserción. Los homenajes que les brindan no borran que hayamos decidido, también por unanimidad, que nuestra prioridad parlamentaria sobre las consecuencias que ETA ha dejado en esta sociedad está y estará con las víctimas. Y también los socialistas nos ocuparemos de que los brochazos estivales no nos despisten.

Son varias las tentativas. Pero ya todas han perdido credibilidad porque, como en las malas películas, en la de la izquierda abertzale hay falta de coherencia en el relato, falta de consistencia en los argumentos, falta de raccord entre el plano institucional y el plano de sus grupos afines. Deberán ir eligiendo su sitio. El turismo no es hoy un problema en Euskadi, como ellos mismos nos decían hace un mes en el Parlamento. Algunos nos ocupamos de que no lo sea en el futuro. Otros hoy defienden el boicot y la exclusión. Una vieja grabación que se ha colado en su película. Llegará el día en el que aspiren a sentir orgullo por haber contribuido en algo al progreso de Euskadi. Ese momento aún no les ha debido llegar.

Jugar con las pensiones

Jugar con las pensiones

Vuelven los fantasmas. Los viejos fantasmas del pasado. Y los herederos de quienes se opusieron al Estatuto hoy ratifican su nula voluntad de cumplirlo. Y quienes han dilapidado la hucha de las pensiones pretenden erigirse en defensores de nuestros mayores. Así que corresponderá de nuevo a los socialistas ser la garantía de que se cumple el Estatuto y de que nadie ponga en peligro el sistema por el cual nuestros jubilados reciben su derecho a tener unos ingresos cuando se retiran. Por eso reivindicamos, y trabajaremos con intensidad, para que, entre otras, se cumpla la previsión de transferencia de la gestión económica de la Seguridad Social sin arriesgar su carácter unitario para toda España, ni la garantía pública de las pensiones.

Lo dejo claro desde el principio, frente a las visiones torticeras que se están haciendo en las últimas semanas. Visiones torticeras que llegan incluso desde la máxima responsabilidad gubernamental. Porque hace unos días me preocupó mucho escuchar a toda una ministra responsable de la Seguridad Social y constatar que no conoce España, no conoce su normativa, no conoce los Estatutos de autonomía.

Pero me está preocupando más que aquello no fuera un desliz, un error o como se quiera pensar. Me preocupa mucho más que su partido en Euskadi insista en que no acepta lo que otros, no ellos, acordamos hace 38 años en la Carta de Gernika. Y lo hace además faltando a la verdad. Porque el traspaso previsto no afecta a lo que nuestros pensionistas deben percibir. No lo hace. Y a un dirigente político como es el líder del PP; que tanto repite que hay que alejarse del populismo y la radicalidad, habría que decirle que no hay nada más radicalmente populista que intentar engañar, aunque algunos rebauticen esta forma de actuar como posverdad. (más…)

Accountability

Accountability

Una traducción literal de “accountability” sería “responsabilidad”. Una más ajustada es la que va más allá de la exigencia de cumplir con un trabajo o una función de forma adecuada, y tiene que ver con la rendición de cuentas. Y ésta tiene que ser una marca de agua de todas las políticas públicas. Con ese afán es con el que los grupos parlamentarios de PSE-EE y PNV hemos planteado la proposición de Ley de Transparencia y Participación Ciudadana, que recoge todo aquello que ya habíamos impulsado desde el Gobierno socialista y que seguimos impulsando desde la oposición en los cuatro años siguientes. Ahora se han atendido aquellas consideraciones y compartimos una ambiciosa propuesta de transparencia radical. Pasamos de hablar de iniciativas de las administraciones a garantizar los derechos ciudadanos a la información y participación.

Porque tenemos que superar miedos, y tenemos que dejar atrás definitivamente las viejas tentaciones de distribuir a cuentagotas los datos de los que disponen las distintas Administraciones. Más cuando la tecnología, la generalización del acceso a fuentes alternativas, curiosear por cualquier navegador, participar en redes sociales, ha quebrado ese concepto. Información sigue siendo poder, claro. Pero ya es el poder de los ciudadanos. Y ya no basta con HABLAR de transparencia. Hay que SER radicalmente transparente. (más…)

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