Ezkertoki

Ezkertoki

“Si algo demuestra la situación política actual en el conjunto de España y en Euskadi es la necesidad imperiosa de impulsar acuerdos entre distintas tradiciones políticas, identidades y sentimientos de pertenencia”. El pasado agosto nuestro Secretario de Organización, Miguel Ángel Morales, resumía así el proyecto que proponíamos en las elecciones para esta legislatura. Un proyecto bajo una idea: Juntos/Batera. Lo decía desde la convicción democrática que siempre ha movido a la izquierda vasca liderada por el socialismo al servicio de los ciudadanos y ciudadanas de este país. Desde el lugar de la izquierda que ha sido más útil a la ciudadanía. Sin complejos por reconocerse como izquierda. Sin complejos para acordar en beneficio de todos. Un año después, esa apuesta va calando todas las actuaciones institucionales, todos los discursos, también los de nuestros rivales políticos, en las de los responsables del Gobierno Vasco, del que formamos parte. Y se traduce en políticas que no sólo resuelven el día a día de la gente, sino en propuestas estratégicas para avanzar en la construcción social de Euskadi. Ahora el PSE-EE va a renovar su proyecto marco con la idea clara de fortalecer la casa común de la izquierda, con la certeza de que cuanto más unamos los esfuerzos progresistas mejor será el futuro del país.

Al empezar el verano, un líder político poco reconocido por sus veleidades izquierdistas presumía de que Euskadi estaba a la cabeza de las regiones socialdemócratas de Europa. Le doy la razón. Pero no explicó por qué. Lo haré yo: porque un día, todos los días, estuvimos los socialistas, en el Gobierno y en la oposición, haciendo Osakidetza, haciendo educación pública, haciendo protección social, haciendo derecho a la vivienda. Haciendo con otros, sí, pero sin nosotros no se habría hecho. Aún tenemos reciente el arduo camino de fraguar consensos para garantizar que los ciudadanos puedan disponer de un techo bajo el que vivir, o el que trabajamos para compensar el repago farmacéutico, o para lograr que a nadie le corten el suministro de luz o calefacción. Son algunas de las actuaciones más recientes en las que vemos que nuestro esfuerzo ha merecido la pena para miles de personas y que se han instalado como consensos ya incuestionables a los que sólo el PP no se ha enganchado.

Y para lograrlo no nos ha temblado la mano a la hora de acordar. Fue un principio que nos fijamos en el último Congreso extraordinario, en el que los militantes de mi partido me otorgaron la confianza y la responsabilidad de situar a nuestra formación, que hace tres años estaba fuera de cualquier responsabilidad de gobierno, en el núcleo de su razón de existir: ser útiles para luchar contra la desigualdad en todas sus formas. Fue la resolución política que respaldamos: “El PSE-EE quiere hablar de derechos sociales. Queremos cambiar la Constitución para que proteja mejor los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos. Queremos modificar el Estatuto para que sea más útil para resolver los problemas de cada uno de los vascos… Estamos dispuestos a discutir, debatir y acordar cada reforma institucional. Pero los y las socialistas sólo llegaremos a aquellos consensos que faciliten a los ciudadanos desarrollar sus proyectos de vida con dignidad y en libertad, sin que ninguna patria o bandera oculte el reto real que nos planteamos en este Congreso Extraordinario”.

Dicho y hecho, cumplido el objetivo que nos marcamos, la del cambio de la agenda institucional poniendo a la ciudadanía y sus problemas en el centro, nos corresponde ahora fijar la guía sobre la que trabajar en los próximos años, en unos tiempos donde las incertidumbres a las que se enfrenta la sociedad actual, aquí y en el resto del mundo, justifican más que nunca los valores por los que existe el socialismo: la lucha por la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia social. Los valores que nunca caducan, que a todos incluyen, y por eso, por defenderlos y mantenerlos, nos han convertido en la tradición política de más historia en Euskadi.

Porque sí: son los principios socialistas, los progresistas, los de izquierda, los que más han perdurado y los que deben perdurar. Los que han estado presentes en todas las conquistas de libertades y de servicios públicos y derechos sociales para la totalidad de los ciudadanos y ciudadanas, en el desarrollo del autogobierno y en la construcción de los grandes pactos que han permitido a Euskadi vivir en los últimos 40 años la mayor etapa de progreso que jamás se haya conocido. Los que hoy nos llevan a protagonizar una época inédita, porque es la primera ocasión en la que hemos sido capaces de articular un acuerdo entre las diferentes sensibilidades que existen en el país para compartir las bases del futuro sin que nadie se sienta amenazado por sus ideas. Los que queremos que nos lleven a liderar la transformación que requiere Euskadi para ganar espacio en España y en el mundo, para conquistar la igualdad plena, con las mujeres incorporadas de lleno a ese proceso, evitando su marginación, y para impedir la exclusión de colectivos sociales.

Estamos convencidos de que no hay sentimiento que más una a los vascos que la voluntad de seguir construyendo un espacio de progreso conjunto, de crecimiento económico con recuperación social, de libertades y de igualdades. Y que sobre los cimientos que permitieron levantar la Euskadi que conocemos tenemos que afianzar la Euskadi que queremos en las próximas décadas. Los socialistas vascos tenemos las raíces bien sustentadas en la memoria de los que fueron e hicieron, los pies asentados en la tierra resolviendo el presente y la mirada puesta en el futuro, en los que serán y harán.

Desde esa posición, volvemos a levantar nuestra bandera, la de la igualdad, y con ella a seguir sumando, como fuimos sumando en el pasado a los diferentes progresistas vascos y vascas. Porque cuando mejor nos ha ido es abriendo las puertas de cada casa del pueblo, de cada ezkertoki, de la casa común de la izquierda. La que alberga a quienes sabemos que tenemos que dar respuestas hoy que sirvan para mañana. Quienes sabemos cómo se pudo ofrecer certezas y seguridad a toda una generación anterior. Quienes sabemos cómo ofrecer certezas y seguridad a la próxima generación. Sumando a quienes hoy se disgregan por el voto de protesta, por el voto que creen seguro, por el voto que creyeron de futuro.

El socialismo siempre ha sido el voto de protesta y respuesta, de seguridad ante la duda, del futuro que reconoce su presente y su pasado. Esa es la propuesta que queremos ofrecer en nuestro Congreso del próximo mes: hoy el PSE-EE quiere volver a sumar a quienes respiran el mismo anhelo de igualdad, justicia social, solidaridad, pluralidad y libertad. De compartir esos principios con el resto de España y con Europa. Desde el respeto, desde el reconocimiento mutuo. Y desde ahí, desde ese lugar de la izquierda fortalecida, una Euskadi fortalecida, donde ciudadanos diferentes, que se sienten vascos y vascas de forma distinta, tengan garantizado por igual el derecho a tener un proyecto de vida digno en cualquier lugar de Euskadi.

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